¿Por qué Osasuna ingresa veinte millones y ficha a casi coste cero?

Tres millones por un central ghanés de veintidós años con contrato hasta 2031, cuatro por un extremo de veintiséis y un lateral veterano que llega libre. El verano en El Sadar no es el de un club inversor: es el de un club que ha decidido muy bien dónde gastar y dónde no.


Hay una manera muy sencilla de saber cómo se ve un club a sí mismo, y no está en los comunicados ni en las declaraciones del presidente. Está en qué hace el día que le entra dinero que no esperaba. Osasuna ingresó veinte millones de euros netos el pasado 18 de junio, cuando el Liverpool depositó la cláusula de rescisión de Víctor Muñoz y el club navarro cobró la mitad, porque el Real Madrid se había reservado el otro cincuenta por ciento en la operación que lo llevó a Pamplona un año antes. Es, con diferencia, el mayor ingreso por traspaso de su historia reciente. Y casi dos meses después, cuando el mercado entra en su última semana, ha gastado siete.

El resto sigue en la caja. Y los tres futbolistas que han llegado dicen bastante más que la cifra. El primero fue Jonathan Dubasin, atacante hispanobelga de veintiséis años, cuatro millones desde el Sporting de Gijón, con la particularidad de que su cláusula de salida en El Molinón estaba fijada en diez y Osasuna consiguió cerrarlo por menos de la mitad. Buena operación, y conviene decirlo, porque diecisiete goles entre Liga y Copa en Segunda no se compran a ese precio todos los veranos. El segundo fue Rockson Yeboah, central ghanés de veintidós años recién cumplidos, tres millones al IFK Göteborg, contrato hasta 2031 y cláusula de treinta millones, con el club sueco reservándose un treinta por ciento de una futura plusvalía. También es una buena operación, y por el mismo motivo: se compra barato lo que se cree que va a valer mucho. Pero el tercero es distinto. Diego Rico, lateral izquierdo burgalés de treinta y tres años, agente libre desde que terminó su contrato con el Getafe el 30 de junio, firmado por una temporada y con una cláusula simbólica de diez millones. Coste del traspaso: cero.

Y ahí, en la diferencia entre esos tres movimientos, está la respuesta a la pregunta que da título a este texto. Osasuna no ha dejado de gastar, sino que ha decidido en qué gasta. Yeboah y Dubasin son inversiones a medio plazo, futbolistas jóvenes o en plenitud, comprados por debajo de lo que pedía el mercado y blindados con cláusulas altas para dentro de dos o tres años. Diego Rico es cobertura para los próximos nueve meses. El club está fichando para el futuro y parcheando el presente, y eso, con el equipo viniendo de donde viene, merece analizarse sin condescendencia.

El detalle que retrata el verano

Porque hay un dato que explica el mercado navarro mejor que cualquier declaración, y está en la posición que el club se tiró semanas intentando resolver sin conseguirlo. Osasuna necesita un lateral derecho. Su objetivo fue Álex Lizancos, del Burgos, veintidós años, un curso completo en Segunda con más de dos mil minutos y una nota media que lo situó entre los mejores de su puesto en la categoría. Su valor de mercado ronda los setecientos mil euros y su contrato se extiende hasta 2029. Osasuna presentó una oferta de un millón y medio y el Burgos la rechazó.

Ahí está el retrato completo. Un club que tiene trece millones sin tocar en la cuenta corriente estuvo semanas atascado en una negociación de dos, mientras el mercado se le acaba y su estreno liguero, aplazado al 27 de agosto por el mal estado del césped de Balaídos, le ha regalado dos semanas más de margen que tampoco ha aprovechado. No es que Osasuna no pueda pagar a Lizancos. Es que negoció como si no pudiera. Lo mismo ocurre con la otra vacante que el propio entorno del club reconoce, la del extremo: los nombres que circulan en Pamplona son de perfil asequible y se topan una y otra vez con el mismo muro, el Mallorca no bajó de la cláusula de doce millones por Virgili, la opción de Palacios se cayó, y el club responde a cada puerta cerrada buscando otra puerta más barata en lugar de forzar la que ya tenía delante.

Prudencia estructural o miedo escénico

Conviene ser justos con el contexto, porque esa manera de operar no nace de la tacañería sino de una historia concreta y bastante razonable. Osasuna arrastra una deuda neta que ronda los sesenta millones de euros, un límite de coste de plantilla de algo más de cincuenta y cuatro que lo sitúa decimotercero de LaLiga, y una década entera de supervivencia construida sobre el principio de no gastar lo que no se tiene. Ese principio le ha permitido encadenar ocho temporadas consecutivas en Primera, llegar a una final de Copa y jugar en Europa, mientras clubes de presupuesto muy superior se desplomaban a Segunda o a categorías inferiores. Nadie en El Sadar necesita que le expliquen lo que le pasó al Málaga.

Pero hay una diferencia entre no gastar lo que no se tiene y no gastar lo que sí se tiene, y este verano el club está en el segundo caso. Los veinte millones de Víctor Muñoz son dinero real, cobrado, sin contrapartidas y sin condicionar ningún ejercicio futuro. Un club que ingresa una cantidad equivalente a más de un tercio de todo lo que puede gastar en salarios durante un año entero, invierte siete en dos futbolistas que van a rendir de verdad dentro de dos temporadas y responde a la urgencia del presente fichando a un lateral de treinta y tres años a coste cero no está siendo prudente: está siendo conservador justo donde no puede permitírselo.

Y aquí es donde el caso de Diego Rico deja de ser una operación menor y se convierte en un síntoma. El burgalés es un futbolista solvente, con ciento ochenta y cinco partidos en Primera, treinta y nueve en la Premier y una velocidad con balón que el propio club destaca en su comunicado. Viene a competir con Abel Bretones y a aportar un perfil más defensivo, que es exactamente lo que Ramis quiere. Todo eso es cierto. También lo es que sustituye a Juan Cruz, no renovado, con un jugador de perfil muy parecido y cinco años más, en una plantilla que necesita rejuvenecerse y en un club que acaba de demostrar, con Víctor Muñoz y ahora con Yeboah, que sabe exactamente cómo encontrar y comprar a chavales de veintidós años. La afición lo ha notado. El revuelo que ha generado el fichaje en Pamplona no tiene que ver con Rico, que gusta y siempre gustó, sino con la sensación de que lo inmediato se está resolviendo a base de parches cuando había margen para otra cosa.

Lo que se juega en la última semana

Quedan pocos días de mercado y dos posiciones por cubrir, con el añadido de que Valentin Rosier arranca lesionado y el lateral derecho está hoy en manos de Iker Benito y de un canterano que ha hecho la pretemporada. Y hay un factor que casi nadie está mirando y que condiciona el futuro inmediato mucho más que cualquier fichaje. Aitor Fernández, Lucas Torró, Moi Gómez, Rubén García y Ante Budimir terminan contrato en junio de 2027. Cinco futbolistas del bloque titular entrando a la vez en su último año, con la política del club de remitir siempre a las cláusulas de rescisión como única defensa. Parte de esos trece millones tiene destinatario aunque nadie lo haya dicho todavía, y esa es probablemente la explicación más honesta de por qué la caja sigue medio cerrada.

Si es así, se agradecería que se dijera. Porque la lectura que queda desde fuera es la de un club que cobró la mayor venta de su historia, la reinvirtió en dos futbolistas que le darán réditos en 2028 y dejó sin resolver lo único que necesitaba resolver en 2026. El 27 de agosto, en Balaídos, Ramis alineará prácticamente al mismo equipo que se salvó en la última jornada, con un lateral izquierdo de treinta y tres años, un extremo de Segunda y un central que nunca ha jugado en Primera. Puede funcionar perfectamente. Osasuna lleva una década demostrando que la ambición no siempre es lo que salva a los clubes medianos, y que comprar joven y vender caro es un modelo tan legítimo como cualquier otro. Pero veinte millones no se cobran todos los veranos, y comprar el futuro mientras se hipoteca el presente solo funciona si el presente aguanta. El año pasado no aguantó.


Los fichajes de Diego Rico y Rockson Yeboah y sus condiciones proceden de los comunicados oficiales del CA Osasuna del 12 de agosto de 2026 y de la información de EFE. Los datos de Álex Lizancos, de FotMob y Soccerway. El aplazamiento del Celta-Osasuna, de la información de El Correo Gallego del 13 de agosto. Las cifras económicas del club corresponden al último ejercicio publicado.

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